domingo, 9 de octubre de 2011

SOMEWHERE

Otra vez este puñetero Blogspot no me acepta como comentarista y tengo que escribir una nueva entrada. Me estoy cabreando.

Al principio, aparece un coche deportivo negro dando vueltas por lo que parece un circuito en una zona desertica. Una vuelta y otra. Hace lo mismo una y otra vez. Luego para y el conductor sale del coche y se queda de pie. Solo en el desierto sin hacer nada. Pensé: ayayay! Que esto va a ser una de esas películas en las que la gente camina, habla poco y pasan cosas vulgares que luego te enteras que hablan sobre cuestiones trascendentales. Esas pelis en las que uno no sabe que postura adoptar en la butaca porque no hay forma de que llegue el final.

No fue ese el caso. En la película se habla poco: se muestra. Y son las propias escenas las que se explican a sí mismas, las que dejan destilar su absurdo. El personaje central es un actor de éxito aburrido que está en una especie de atasco vital. En Los Ángeles, ciudad, de por sí, todo fachada. Lo que se supone que es divertido es patético. Como las dos bailarinas gemelas de barra que el protagonista contrata para que lo entretengan, que van, bailan... y el tío “se divierte tanto” que acaba roncando; las chicas demontan la barra, recogen el radio-cd y se van. O como las fotos de promoción que se hace junto con la compañera de reparto de su última película: las sonrisas duran lo que duran los flashes de los fotógrafos, luego ambos se van por donde han venido. O como cuando le hacen un molde de yeso (o algo parecido) del rostro para los efectos especiales que le envuelve la cabeza; mientras espera que seque el molde se queda solo consigo mismo; esa es la escena simplemente: el tío está sentado con su cabeza debajo de aquella masa blanca y la cámara que se acerca poco a poco. O como las chicas que entran y salen de su apartamento. Y a todo esto, alguien le manda mensajes anónimos al móvil del tipo: “¿Quien te crees que eres?”.

Y aparece su hija. Interpretada por Elle Fanning, hermana de Dakota Fanning, está última famosa por su cara enfermiza ideal para pelis de miedo.
La niña es la preadolescente típica: parece inteligente sin pasarse, le gustan las cosas normales y va de acá para allá para estar con papá y mamá que están divorciados o a punto de estarlo. El actor y ella se lo pasan bien. Se acabó la soledad. Se rien, ella le dibuja un corazón con su nombre en la escayola del brazo, viven la vida contentos, juegan al guitar-hero... Nada del otro mundo. Nada del otro mundo pero que significa algo muy valioso y consistente en sus vidas. Hablan lo justo; basta una mirada de ella para saber de su disgusto cuando a su padre se le acercan chicas busconas. Ambos se van a Italia y se lo pasan bomba. Beben helado de noche, él hace el ridículo en una entrega de premios... Vuelen a Los Ángeles y viene el bajón porque se tienen que separar. Ella llora, él llora, viene el vacío cuando la niña se tiene que ir a un campamento de verano. “No te vayas, Cleo” (pensé, yo, la niña se llama Cleo), “no te vayas, estais bien así, ¿no? ¿Entonces, por qué te vas? Y, de nuevo, la nada entra en tromba en la vida del actor.

Sofía Coppola ha hecho una película parecida a Lost in Traslation que a mí me ganó desde el minuto uno. La soledad vital de la gente que supuestamente lo tiene todo y anda por ahí como si fuera un robot que tiene sueño. El papel de Stefen Dorff en Somewhere se parece mucho al de Bill Murray o incluso al de Scarlett Johansson. Tokyo y Los Ángeles no son tan distintos. Los japoneses de Lost in Traslation parecen más pirados que los yanquis californianos de Somewhere o los italianos de Milán pero son comparsas de la misma obra, digamos absurda o cruel en el fondo. Y los protagonistas están igual de solos. Esa soledad, ese deambular de vidas sonrientes por fuera y tristes por dentro que sin hablar mucho lo dicen todo es lo que me encantó de esta película. Sofía Coppola ha sabido poner una vez más la cámara, y yo creo que mucho más, en donde toca para explicar lo que quería explicar.

El tipo del principio de la película (se supone que es el protagonista) que recorre un circuito desértico en coche y luego para yo creo que sigue igual. Conduce a toda mecha, para, sale del coche, entra otra vez y vuelta a empezar. Así va por la vida.

Ah! la nota. Un 8,5, de momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario